Sánchez,
Casado, Rivera e Iglesias. Entre estos cuatro, principalmente, anda
el juego. Cada uno de ellos con su parte alícuota de
responsabilidad. La principal, sin duda, recae sobre un Pedro Sánchez
deslumbrado por los oropeles del poder; más atento al postureo que a
cualquier otra circunstancia. Un Pedro Sánchez que, en su
comparecencia de anoche ante la prensa, dio una muestra más de su
indignidad, cargándole el muerto a los demás para justificar su
propio fracaso, apareciendo como una víctima más ante la nueva
consulta electoral que se avecina. En este comportamiento zafio y
cínico tiene mucho que ver su asesor áulico, el mercenario Iván
Redondo, que lo mismo sirve a los Stark que a los Lannister, y cuyos
conocimientos -por llamarlos de algún modo- traen causa de fuentes
tan prestigiosas como El ala oeste
de la Casa Blanca o Borgen, a
las que el tal Redondo ha emponzoñado en provecho
propio. Parece ser que esta dupla de personajes se lo está
pasando pipa ideando un maquiavélico plan con el que poner a
prueba la paciencia de un electorado que empieza a dar inquietantes
muestras de hartazgo ante tanta desfachatez. miércoles, 18 de septiembre de 2019
Todos a la calle
Sánchez,
Casado, Rivera e Iglesias. Entre estos cuatro, principalmente, anda
el juego. Cada uno de ellos con su parte alícuota de
responsabilidad. La principal, sin duda, recae sobre un Pedro Sánchez
deslumbrado por los oropeles del poder; más atento al postureo que a
cualquier otra circunstancia. Un Pedro Sánchez que, en su
comparecencia de anoche ante la prensa, dio una muestra más de su
indignidad, cargándole el muerto a los demás para justificar su
propio fracaso, apareciendo como una víctima más ante la nueva
consulta electoral que se avecina. En este comportamiento zafio y
cínico tiene mucho que ver su asesor áulico, el mercenario Iván
Redondo, que lo mismo sirve a los Stark que a los Lannister, y cuyos
conocimientos -por llamarlos de algún modo- traen causa de fuentes
tan prestigiosas como El ala oeste
de la Casa Blanca o Borgen, a
las que el tal Redondo ha emponzoñado en provecho
propio. Parece ser que esta dupla de personajes se lo está
pasando pipa ideando un maquiavélico plan con el que poner a
prueba la paciencia de un electorado que empieza a dar inquietantes
muestras de hartazgo ante tanta desfachatez. jueves, 27 de junio de 2019
Simplemente Charly
Hace
alrededor de cuatro años que un compañero de trabajo empezó a relatarnos al
grupo del desayuno que nos reunimos cada mañana al abrigo de un café calentito
y una buena tostada de las singulares peripecias de un tipo de porte fornido,
portentosa melena, tez morena y barba cuidadosamente desaliñada que
se dedica a recorrer el mundo en moto y a colgar sus aventuras en
Youtube. A Dani, que así es como se llama este compañero, siempre le tuvimos
por un poco fantasioso, producto de una mentalidad a medio camino entre la
adolescencia y la primera juventud. Como adorable treintañero que se
niega a hacerse mayor, Dani es como un niño grande que desborda energía,
que contagia su vitalidad a los demás y al que, en el fondo, envidiamos. No
había día que no se presentara ante nosotros para confiarnos los entresijos de
lo que, sin lugar a dudas, habría de ser el negocio del siglo. Ante su
elocuencia de predicador, los que asistíamos a sus peroratas nos
limitábamos, entre chanzas y burlas, a apuntarle los fallos
evidentes de que adolecían sus infalibles planes. Todo su afán consistía en
convencernos de la imperiosa necesidad que teníamos de, si queríamos sentirnos
realizados desde un punto de vista vital, abandonar la tediosa rutina de
funcionarios en la que andábamos inmersos -y que, según su criterio,
castraba toda iniciativa emprendedora- para salir cuanto antes de eso
que ahora llaman “zona de confort”. Un tipo peculiar este Dani, al que llevamos
echando de menos desde que se lió la manta a la cabeza para, predicando con el
ejemplo, renunciar a su puesto de interino en la Junta de Extremadura
y ponerse a trabajar con su suegro, creo que por tierras conquenses. Si no
estoy mal informado, ahora dedica su tiempo libre a preparar las
oposiciones de bombero. Parece ser que eso de tener al suegro por jefe no
era tan idílico como él se lo imaginaba.
Siguiendo las recomendaciones de Dani, acudí a Youtube aguijoneado por la
curiosidad de conocer de primera mano a este nuevo quijote sin escudero del
siglo XXI. Y a partir de ese momento, para mi sorpresa y sin un ápice de
exageración en mis palabras, se abrió ante mí una ventana fascinante a la que
asomarme cada semana para contemplar el mundo de siempre con ojos distintos. Un
mundo que si bien ya ha sido hollado en todos sus extremos por la pezuña del
hombre, ha resultado revelador redescubrir gracias a la labor de esta especie
de explorador que hace las veces de un Livingstone adentrándose en el África
más remota, de un Cristóbal Colón al encuentro del continente
americano o de un Marco Polo tras la ruta de la seda y de las
especias asiáticas. Viendo sus vídeos, tiene uno la sensación de penetrar
en terreno virgen e inexplorado. Esta visión, precisamente, es la que hace que
el canal cuente con algo más de 186.000 suscriptores. Y es que Charly ha
conseguido que sus historias atraigan no sólo a la comunidad motera, sino a
toda una multitud de seguidores a los que nos une la admiración por alguien
que, con determinación y valentía, ha logrado realizar lo que la mayoría sólo
nos atrevemos a soñar. Esa sensación de vernos reflejados en él cada vez que
viaja al rincón más recóndito del planeta es lo que nos confiere ese sentimiento
de pertenencia a una hermandad.
Cuenta
Carlos García Portal que su caída del caballo -la misma que algún día esperamos
que nos suceda a su legión de discípulos- le sobrevino allá por
el 2014, en las Cataratas Victoria (Zambia), aunque su voz interior
ya le venía avisando desde 2009, cuando se hallaba de ruta por la
India. Tenemos aquí el infrecuente caso de alguien que gozaba de una vida
exitosa como socio fundador de una inmobiliaria dedicada a la venta de casas de
lujo que un día decidió dar un giro radical a su vida para dedicarse a lo que
verdaderamente le apasionaba: montar en moto. Su primer viaje, a lomos de una
Honda Varadero a la que más tarde bautizaría como "La Misionera",
tuvo por destino Australia. Durante los preparativos, con la intención de que tanto
amigos como familiares conocieran sus andanzas, creó un blog con el llamativo
título de El mundo en moto Sinewan. ¿Que de dónde diablos sale ese nombre?
Pues de una serie rodada para la televisión británica en la que los actores
Ewan McGregor y Charly Boorman recorrían medio mundo sobre dos ruedas con toda
la parafernalia de cámaras, equipo de producción, vehículos de apoyo,
habitaciones de hotel… Y a Charly -nuestro Carlos García Portal-, en un momento
de inspiración, y dado que él mismo también se disponía
a acometer dicho reto, aunque sin las comodidades propias de la
megaestrella de Hollywood y de su fiel acompañante, dio con la tecla adecuada
para crear una marca que ya se ha convertido en una seña
de identidad para moteros, youtubers, twitteros y
demás usuarios de unas redes sociales a las que ha sabido utilizar
como trampolín para darse a conocer más allá de nuestras fronteras.
Y así ha sido como Carlos García Portal dio el salto al vacío para convertirse en Charly Sinewan y hacer de la aventura su modo de vida. Lo mismo lo encontramos perdido por una pista de la América profunda que en mitad de Estambul. Desde Alaska hasta Argentina, desde Cuba a Mongolia, no hay destino que se le resista, poniendo rumbo hacia horizontes lejanos en los que solo El Guionista sabe lo que sucederá y donde el plan... es que no hay plan. No importan las dificultades cotidianas que acechan por el camino, ni siquiera la odisea que supone cruzar las fronteras artificiales con las que el hombre ha tenido a bien dividir al mundo cuando de lo que se trata es de cumplir con el objetivo de conectar con el viaje y disfrutar de las pequeñas historias que surgen a cada paso. No puedo ni imaginar la satisfacción que supone toparse con gentes a las que no conoces de nada, que ni siquiera hablan tu idioma, y que se desviven por sacarte de un apuro en el que, por cabezonería, te has metido tú solito y del que logras salir airoso cuando creías que estaba todo echado a perder; que te ceden sus casas para descansar después de una interminable jornada sin esperar nada a cambio; que te ofrecen comida y bebida sin prácticamente tener ellos mismos nada que llevarse a la boca... Y ahí es cuando, supongo, uno recobra la confianza perdida en la bonhomía del ser humano y se da cuenta de que no es tan fiero como lo pintan. Tengo para mí que esa debe ser una de las grandes recompensas espirituales de este estilo de vida que Charly lleva practicando desde hace una década, quizás inspirado en la historia que se narra en Into the Wilde sobre Cristopher Johnson McCandless. Creo que para él la felicidad debe ser algo así como encontrarse perdido en mitad de la nada, tener las baterías de sus cámaras al máximo de carga para captar la instantánea de ese momento memorable, encontrar algún apartado lugar con conexión wifi para editar el contenido y colgarlo a tiempo en el canal para deleite de sus seguidores. Espero que todo este ritual no le pese tanto como para perder la frescura de sus comienzos y dejar de divertirse con todo lo que hace. Lo que sí está claro es que Charly, en compensación a todo su esfuerzo, se ha convertido en algo más que en un motero, cobrando peso sus facetas de conferenciante y escritor. Hasta el punto de que en la última Feria del Libro de Madrid la caseta que congregaba a mayor número de lectores era aquella en la que nuestro protagonista firmaba su obra El mundo en moto con Charly Sinewan, editada por Planeta. Todo un espectáculo para la vista comprobar cómo alguien que hasta hace poco vivía en el más absoluto de los anonimatos se ha transformado en una especie de ídolo de masas para una tribu muy concreta de admiradores. Por todo ello, Charly, simplemente darte las gracias por contribuir a generar ilusiones y por mostrarnos desde otra perspectiva las bondades de este loco mundo en el que nos ha tocado vivir. Que la fama no te cambie y ¡ánimo para continuar en la ruta!
domingo, 16 de junio de 2019
El licenciado Salaya
¿Pero
qué ha sucedido para que hayamos llegado a ese punto en el que
cualquier petimetre puede plantar sus posaderas en el sitial que
le corresponde al primero de los cacereños? Proclaman algunas voces que Cáceres, durante el mandato de Elena Nevado, se ha
caracterizado por ser una ciudad mortecina, lánguida, como sin
pulso. Dicen también que Cáceres había perdido la pujanza exhibida
durante las tres legislaturas de José María Saponi, y que esa falta
de nervio y de vitalidad -heredada, sin duda, de la época de Carmen
Heras- ha supuesto el golpe definitivo que ha terminado con
el Partido Popular en la oposición. Pero, sin desmerecer la
importancia de estos factores, a los que podríamos añadir
el consustancial desgaste que implica el ejercicio del poder, el
componente que más ha contribuido a este fracaso lo encontramos en
la inopinada destitución de Elena Nevado como candidata a la alcaldía tan
solo cinco semanas antes de celebrarse las elecciones. No sé en qué
estarían pensando los dirigentes regionales del PP para tomar esa
incomprensible decisión, provocando una crisis interna cuya gestión
ha resultado de lo más burda y grotesca. Y es que ya se sabe que la
sombra de Laureano León -Lau para sus amigos- es demasiado
alargada. Así que, más que éxito del PSOE, ha sido el propio
Partido Popular el que, con inusitado denuedo, ha contribuido a cavar su propia tumba con una desatinada
toma de decisiones que ha desorientado a los votantes, simpatizantes
y militantes de un partido que clama con urgencia por una
regeneración integral.
Sea como fuere, el caso es
que al bueno de Rafael Mateos le dejaron en suerte a un morlaco de muy
complicada lidia. Rafa, hombre de partido que no ha dudado en su sacrificio personal y político ante tanto disparate, ha salido, a pesar de todo,
victorioso del envite. Si bien no ha abierto la puerta grande, al
menos le cabe el honor de haber cuajado una faena decorosa, esquivando con maestría una cornada que se veía venir. Es este Rafael
Mateos un tipo disciplinado que se ha visto envuelto en un embrollo
que podría haber evitado si, simplemente, hubiera rehusado la
designación de su partido como candidato a la alcaldía. Pero su
sentido del deber le ha impedido disfrutar de su deseado retiro de la
primera línea de la política, tal y como ya tenía meditado, y del
que le apartaron a raíz del contubernio perpetrado contra Nevado por
Lau
y su camarilla. Es un gesto que le honra, comportándose durante todo
este proceso como un auténtico caballero, a
pesar de que los suyos lo hayan utilizado como cabeza de turco y
arrojado a los pies de los caballos sin el menor pudor. Si le dejan, será un buen líder de la oposición. Y, en cuanto a Salaya, y para concluir, decirles simplemente que desconozco cuáles son sus méritos, pues nadie con tan escaso bagaje había conseguido tan alto honor. Si tiene la decencia de cumplir con la mitad de lo prometido, Cáceres dará un salto de calidad en cuanto a servicios, infraestructuras, agenda cultural, etc. Aunque poco se puede esperar de quien nada tiene que ofrecer. viernes, 31 de mayo de 2019
Juego de tronos a la malpartideña
Malpartida
de Cáceres, el pueblo de los Barruecos y de Juego de Tronos, del
Museo Vostell y de la Patatera, de los paraguas de colores, de las
cigüeñas, de la plaza de la Nora, de la Charca del Lugar, de San
Isidro y de la Soledad, del Palacio de Topete... En Malpartida, como
digo, hubo un tiempo en que gobernó el PSOE de don Antonio Jiménez
Manzano durante seis legislaturas, cinco de ellas con mayoría
absoluta. Pero como todo poder omnímodo sufre el desgaste inexorable
del paso del tiempo, don Antonio no fue inmune a esta máxima y su
hegemonía comenzó a apagarse en 1999, cuando PP y PSOE empataron en
número de concejales y tuvo que venir en rescate de los socialistas
el electo por Izquierda Unida, que decantó su voto -en lógica
coherencia ideológica- porque las cosas siguieran como hasta
entonces. Después de este breve impass en minoría, hubo
un resurgimiento en 2003, cuando los socialistas reverdecieron viejos
laureles y volvieron a cosechar una nueva mayoría absoluta. El
vuelco definitivo se produjo en la siguiente legislatura: el PP de
Víctor del Moral se impuso en las urnas por primera vez, y lo hizo
por todo lo grande, consiguiendo para sorpresa de casi todos el apoyo
suficiente como para gobernar en solitario. Y así sigue la cuestión a día de hoy, con un Partido Popular más fortalecido que nunca y
un Partido Socialista que no termina de recuperar el cetro al que
se creen llamados por derecho propio. Con estos antecedentes, era de prever una campaña electoral acalorada, en la que se haría necesario bajar al barro para defender con uñas y dientes las posturas encontradas de los contrincantes. Pero nada hacía presagiar que la cuestión tuviera un desenlace a modo de trifulca. martes, 28 de mayo de 2019
Y aquí, ¿no dimite nadie?
Se impone la incuestionable dictadura de los números, por mucho que el señor Monago se empeñe
en retorcer el lenguaje con tal de salir airoso de este brete. La cruda
realidad es tozuda y no se puede pretender tergiversarla
impunemente. El fracaso del Partido Popular no admite enjuagues de
ningún tipo. El verso suelto ha llegado a su fin. Carece de ritmo.
No lo resucitaría ni el más brioso de los sonetos de Quevedo ni la
más selecta de las comedias de Lope. Señor Monago, por el bien de
su partido, márchese. Ya que no ha demostrado su señorío en la
derrota, hágalo con ese desprendido gesto del adiós que murmuran a
sus espaldas muchos de sus correligionarios pero que, merced a los
favores debidos, no se atreven a verbalizar en su presencia. Usted no
puede encabezar la regeneración de un partido al que, es cierto, llevó en volandas
hasta sus mayores cotas de popularidad, pero al que también está
arrastrando hacia el más profundo de los infiernos. Despréndase de su ropaje de estadista, sea
humilde y dimita. Usted, que le ha regalado la mayoría abosluta a
un PSOE que todavía no terminar de creérselo, no posee la
legimitidad moral necesaria para capitanear el proyecto del
centroderecha extremeño. Usted, que tuvo durante cuatro años el
honor de presidir la Junta de Extremadura y que, después de una
nefasta gestión de gobierno -no le perdonaremos que haya alimentado
a un monstruo llamado Iván Redondo- ha dejado al partido hecho unos
zorros, usted, insisto, no merece continuar ni un segundo más al
frente del partido. Abandone su trono y deje expedito el camino para
que vengan otros a embridar el desaguisado creado por su desmedida
ambición de poder. Siga el ejemplo del rey emérito y retírese de la vida pública.









